IAA con niños en riesgo de exclusión social

Dogtor Animal, especialista en Intervenciones Asistidas con Animales, relata su experiencia con niños en riesgo de exclusión social

Los centros tenían una larga experiencia con otras actividades que no habían podido continuar a largo plazo debido al rechazo o falta de interés de los niños y niñas de edades comprendidas entre 6 y 12 años. Sin embargo, la llegada de Dogtor Animal fue vivida por los participantes como un momento exclusivo de sus vidas que les hacía sentirse únicos; es por ello que el programa no sólo fue incorporado de forma natural, sino que este se convirtió en fuente de motivación y diversión, factores, que enmascaraban una tarea de aprendizaje y modificación de conductas.

Los objetivos del programa acompañaban los marcados por los centros, siendo fundamental la incorporación de habilidades sociales en las actividades. El equipo integró en el programa de terapia las temáticas educativas previstas en cada mes, fortaleciendo así conceptos como el reciclaje o conocimiento de los derechos y responsabilidades de la infancia. Dentro de cada juego se escondían valores como el trabajo en equipo, el respeto a las normas, la empatía o la comunicación asertiva entre otros muchos. Veíamos asombrados como estas nociones eran integradas por los niños de manera fluida en las actividades. Su único afán era participar en las interacciones con nuestros perros adiestrados que se convertían en reforzadores.

Vivimos momentos fascinantes, en la que los propios monitores nos reportaban conductas que no habían conseguido previamente a pesar del trabajo continuado. Pudimos observar como niños con hiperactividad y déficit de atención permanecían atentos y quietos durante todas las sesiones (50 minutos), todos y cada uno de ellos respetaban las normas de las sesiones, se apoyaban los unos a los otros e incluso se ayudaban entre sí, comportamientos que no habían sido muy abundantes intragrupalmente hasta entonces.

Asimismo, nos sorprendió gratamente la alta tasa de asistencia al programa debido a la tendencia al absentismo del colectivo.

En cuanto a factores emocionales, pudimos gozar de grupos calmados en las actividades, con una gran motivación por permanecer en la sesión para poder disfrutar de esos nuevos compañeros de juegos peludos y de cuatro patas. Dentro de nuestras escalas (de 1 a 5 siendo 1 la actitud más calmada y 5 excitación) obtuvimos medias en torno al 1,47 lo cual muestra actitudes calmadas generalizadas en el grupo. Asimismo, pudimos ver como los grupos se mostraban más tolerantes con sus compañeros expresando menores críticas hacia ellos y revelando mayor aceptación; en esta escala también obtuvimos resultados muy bajos (1,07 de media). Destacar la variable de conformidad y respeto de la figura de autoridad; en este caso obtuvimos resultados sorprendentes ya que se inhibieron la mayoría de la conductas agresivas o de dominancia, estábamos frente a grupos cohesionados que aceptaban los límites (media de 1,32).

Otros factores que se tuvieron en cuenta en el programa debido a las características del grupo, fueron el número de niños o niñas que se retiraban a “pensar” por haber incumplido una norma, En este caso nos encontramos con los siguientes resultados: sólo una media del 3% de los niños y niñas había sido retirado de la sesión por algún problema de comportamiento, habían conseguido controlar sus emociones e impulsos; era importante para ellos cumplir las normas para seguir compartiendo ese momento especial con los perros y sus compañeros. Tenían un objetivo claro por el que realizar el esfuerzo e interiorizar las conductas sociales correctas.

Como he mencionado anteriormente estábamos con un colectivo cuya capacidad atencional era muy pobre, solían perder la atención fácilmente en medio de una tarea, levantándose y desplazándose libremente por el aula. Por ello decidimos contabilizar el número de veces que los niños se levantaban sin permiso en medio de la sesión, los resultados fueron una vez más sorprendentes, solo una media del 8% había perdido la capacidad atencional durante las actividades con los perros. La ardua tarea de entrenar la capacidad atencional se había convertido en algo fácil; al incorporar nuestros nuevos coterapeutas la atención se mantenía de forma natural y fluida.

Como conclusión de toda esta experiencia sólo mencionar la facilidad con que se consiguen objetivos tan claros gracias a la incorporación de un programa de estas características. Sin embargo, destacar que toda esta fluidez que se desprende es fruto del trabajo exhaustivo de un equipo multidisciplinar.

 

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s