Piden una ley que regule las TAA en Argentina

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En los últimos años la terapia asistida con animales viene ganando reconocimiento en la población debido a los logros sorprendentes en personas con discapacidad. Por ejemplo ayuda a ser más comunicativos a los chicos con trastornos del espectro autista y mejora la movilidad en personas con trastornos motores. Sin embargo en Argentina hay cuestiones pendientes en la materia, como la reglamentación de la práctica, lo que posibilitaría la cobertura de las obras sociales en general, y además un mayor desarrollo de esta terapia aplicado a otras áreas. Hasta ahora en el país se ha explorado principalmente en discapacidad cuando puede traer beneficios en otras áreas como anorexia, depresión o ancianidad.

Esta realidad es descripta por la licenciada en kinesiología y fisiatría Sabrina Ormaechea, quien está formada en equinoterapia, y la licenciada en trabajo social Susana Martínez, quien se especializó en terapia con perros. Ambas realizan su labor en el centro de día Granja Soles, de Pueblo Esther, entidad organizadora del Congreso Internacional de Terapia Asistida con Animales que comenzará el 15 de agosto.

“Nos falta un reconocimiento por parte de las obras sociales en general, es decir, un marco regulatorio. Aunque hoy hay algunas obras sociales que reconocen las sesiones de equinoterapia. En el exterior sí está regulado, por ejemplo en Brasil y Alemania. La existencia de una reglamentación a nivel nacional permitiría un reconocimiento por parte del Estado y que más personas puedan acceder a esta terapia”, dice Martínez.

“En la provincia de Entre Ríos, la actividad sí está regulada gracias al esfuerzo del doctor Carlos Suárez, traumatólogo especializado en equinoterapia”, agrega Ormaechea.

En países del exterior la práctica ha alcanzado más desarrollo y reconocimiento. Por ejemplo el neurólogo brasileño José Torcuato Severo está trabajando en los logros obtenidos en la plasticidad neuronal mediante la equinoterapia; Francesc Ristol, de España, viene profundizando en el adiestramiento de perros para terapia y Juan Carlos Salazar Jiménez, de Colombia, viene avanzando en los resultados a nivel psicológico que posibilita esta práctica.

Además, las profesionales de Rosario consideran que este tipo de terapia en el país hasta ahora se ha desarrollado más en todo lo relacionada con discapacidad, cuando puede aportar beneficios en otras áreas. “Quienes tienen depresión, anorexia, una enfermedad terminal, están en la tercera edad o en situación de cárcel, pueden mejorar su estado emocional mediante esta opción terapéutica”, aseguran.

Conocimientos. Los profesionales de la salud que realizan terapia asistida con animales necesitan conocer bien el comportamiento de los animales. “Por ejemplo el caballo es un animal de manada y de presa. Antiguamente los leones los cazaban. Hoy está domesticado, pero los seres humanos seguimos siendo un predador para el caballo. Ante el miedo, el caballo huye, si muerde o patea es por defensa. Mientras que el perro es un predador, puede atacar”, aclara Ormaechea.

Quienes se vuelcan a este tipo de terapia provienen mayormente de psicología, psicopedagogía, educación, trabajo social, terapia ocupacional y kinesiología. “El caballo es un medio para lograr un fin, es decir, un instrumento para el trabajo terapéutico”, aclaran.

De acuerdo a su experiencia, los resultados obtenidos en personas con discapacidad mediante los animales son maravillosos. “Por ejemplo la historia de Juan, de 15 años, con trastorno generalizado del desarrollo (del espectro autista), quien al principio tenía terror a los caballos. Para lograr un acercamiento con el animal, le pedimos que le diera pan. Paso a paso, fue superando los temores y hoy no lo podés bajar del caballo. A partir de esta experiencia se obtuvieron ventajas a nivel conductual”, cuenta Martínez.

Mientras que Ormaechea relata otro testimonio: “Una persona que tiene hoy 31 años, con la que hace 3 años empezamos a trabajar, al comienzo se desplazaba en silla de ruedas con mucha dificultad porque tenía comprometido sus miembros inferiores. El trabajo sobre el caballo, que brinda un patrón de locomoción similar al de la marcha humana, posibilitó que pudiera pararse y caminar con un andador. El joven superó el terror a caerse”.

Los diferentes beneficios que se pueden obtener a través del caballo —agrega Martínez— son el trabajo de lo conductual, todo lo postural, “presta los ojos” a la persona que no ve, “presta las piernas” a quien no puede desplazarse y permite ver el mundo desde otra perspectiva. Se hace un trabajo de sensopercepción para activar el equilibrio y que la persona pueda relajarse sobre el animal. “Es importante no condicionar la respuesta de los pacientes, permitir que cada uno exprese su experiencia. Hay que saber cuándo callarse”, concluye Ormaechea.

La terapia asistida con animales es una práctica que utiliza las cualidades naturales de los mismos y su entorno, empleando una perspectiva de habilitación y/o rehabilitación del individuo, integrando de manera armónica elementos vinculados a las áreas de la salud humana y animal y la educación; en un abordaje interdisciplinario que procura el bienestar. Se trata de una terapia complementaria a otras.

Fuente: La Capital

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