Perros de terapia para pacientes de oncología

image

En una sala de espera de la Clínica Mayo en Florida, Estados Unidos, Wanda Aills se sentó junto a su cuñada a esperar noticias de la cirugía de su hermano. Su rostro se iluminó cuando un inesperado visitante de cuatro patas, Sunday, llegó y colocó suavemente la pata en su regazo. “Sentí calma”, dijo Aills. “Interactuar con un perro de terapia calma los nervios, aunque sea por unos minutos. Tiene sentido que estos perros estén en un hospital pues aliviar el estrés es el comienzo de la curación”, añadió.

El golden-doodle (mezcla de golden retriever con poodle) Sunday y otros 17 perros son parte del programa “caninos cariñosos” de Clínica Mayo. Es un plan de voluntariado con perros especialmente entrenados y sus dueños quienes saludan a los pacientes, ofreciendo una experiencia empática adicional. Este programa cumple con el principio de medicina integrada que la Clínica Mayo aplica en sus sedes de Arizona, Florida y Minnesota.

En Florida, los perros terapeutas comenzaron visitando el departamento de Radioterapia Oncológica en 2011. A medida que los beneficios se hicieron evidentes, con base en encuestas a los pacientes y al personal, más voluntarios y sus perros se unieron al programa. Dos años después, atienden a pacientes y familiares de Radioterapia Oncológica, Cirugía y Radiología Diagnóstica. Otras 17 áreas médicas han solicitado ser incorporado al programa de perros de terapia.

“Los perros de terapia distraen de los procedimientos médicos, entreteniendo, estimulando mentalmente a los pacientes y reduciendo su ansiedad
, aclaró Nancy Skaran, fundadora del programa.

Los Caninos Cariñosos llevan su propia tarjeta de identificación de la Clínica Mayo, y tienen que pasar varias pruebas antes de ser admitidos en el programa.

Durante ocho semanas se entrenan perros y dueños capacitándose en el manejo de diferentes situaciones estresantes como ruidos fuertes o señales intermitentes de monitores y para asegurar que el perro se sepa comportar. Las visitas a las zonas clínicas no pueden durar más de 90 minutos para permitir al perro disipar parte de la energía que absorbe de los humanos. Cada perro y su dueño son puestos a prueba y registrados a través de una organización nacional. También pasan por un entrenamiento y orientación para voluntarios de la Clínica Mayo.

“La conclusión es que, gracias a estos maravillosos voluntarios y sus perros, el costo del programa es de cero dólares. Pero los beneficios para los pacientes y sus familias no tienen precio”, concluyó Skaran.

Fuente: El Universal

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s