¿No es rentable la peluquería de bajo estrés?

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Desde hace un tiempo llevo observando que cada vez más centros especializados en peluquería de bajo estrés van echando el cierre, y teniendo en cuenta que el número de estos es más bien escaso me pregunto ¿será que la peluquería canina respetuosa y calmada no es rentable? ¿O es que cada vez más profesionales de la peluquería canina deciden hacer un buen trabajo cuidando también la salud psicológica del animal que tienen entre manos?

Me gustaría pensar que esta última es la pregunta correcta, pero mi experiencia me dice que si bien es cierto que los profesionales de la peluquería canina cada vez se vuelcan más en saber y conocer las necesidades de sus clientes (más allá de las estéticas), aún hay un largo recorrido por hacer para que no tengan que existir “centros especializados” que de verdad tengan en cuenta el bienestar del animal en todos sus ámbitos.

Hace ya un año que no trabajo por cuenta propia sino que lo hago en un centro donde tengo jefes que exigen que la peluquería haga un “x” , lo cual es normal ya que el fin de todo esto es producir ingresos suficientes para poder pagar a sus trabajadores y ofrecer la mayor variedad de servicios posibles a sus clientes.

Al principio no había nadie que se preocupara por algo más allá que el “número de animales hechos”, y como bien podía iba organizando la agenda para conseguir atender a los animales dentro de un tiempo “aceptable para los jefes” y “aceptable para los peludos”.

Costó mucho hacerles entrar en razón, pero por suerte entró dentro de los altos mandos un gran profesional del ámbito de la peluquería canina, que si bien consciente de lo que la empresa buscaba del servicio de peluquería canina, también lo era de las necesidades de los peluqueros y de sus clientes peludos.

Desde entonces, los peluqueros organizamos la agenda teniendo en cuenta tiempos que nos permitan que los animales estén a gusto, y pudiendo adaptarnos a las necesidades de estos.

Y es que aunque la peluquería canina es mucho más compleja de lo que parece. No es sólo cuestión de cortar o bañar a un animal, sino de hacer que este (que no ha elegido ir a bañarse ni a cortarse el pelo) disfrute dentro de lo posible de una buena experiencia donde se comprendan sus emociones, sus momentos de estrés y de angustia, se paren y se pongan solución.

Porque no hay nada más satisfactorio para los profesionales de la peluquería canina que ver salir de nuestros centros clientes contentos por el servicio realizado y peludos sin miedo a volver.

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