¿Se pueden conseguir sueños cuando ya no sabes soñar?

Hace no mucho hablaba en el blog de perseguir sueños, de no rendirse y luchar, por mucho que el mundo no acompañe, y la vida parezca que no hace más que ponernos la zancadilla, no parar de luchar.

Siempre he querido trabajar con animales, de una manera más consciente o menos, sabía que mi destino estaba ligada a ellos.

Pero ¿y si a pesar de ello no eres feliz? Trabajar con animales es un sueño más que hecho realidad, pero de la manera que actualmente trabajo no es la que quiero, no quiero interactuar con ellos de la forma que lo hago.

Actualmente en mi trabajo como peluquera canina, si, trabajo con perros y otros animales, pero no somos un equipo, simplemente yo soy una fuente de “bienestar” para ellos. Es duro ver como esos seres tan maravillosos y únicos rehuyen de ti porque realmente estás haciéndole algo que ni quieren ni han pedido que les hagan.

Que quede claro que para nada intento desprestigiar el gran trabajo que realizan (realizamos) los peluqueros caninos, ya que me consta que una gran parte de ellos sólo buscan el bienestar del animal, no sólo físico con un buen mantenimiento de su manto y piel, sino intentando además que el pasar por la peluquería (algo tan necesario para ciertas razas y ciertos perros de trabajo) sea lo más agradable y gratificante posible para ellos.

Simplemente yo necesito algo más, creo que quiero aprovechar todo lo que ellos pueden transmitir y hacer sentir a las personas. Quizá suene egoísta, pero los animales (sobre todo los perros) han significado tanto para mi que quiero ver en otras almas cómo se lleva a cabo esta reacción. Ver cómo la oscuridad se puede llenar de felicidad con un sólo movimiento de rabo o un lametazo.

Desde hace tiempo me replanteo mi vida y veo que tengo un largo camino aún por recorrer… ¡¡Tengo tantísimo que aprender!! Ojalá hubiera tenido todo tan claro antes, no a mis casi 33 años de vida…

Por otro lado tengo miedo, miedo a equivocarme, a no saber transmitir lo que quiero, que mi trabajo sea insípido y un sinsentido para aquellos a lo que pretendo tratar de emocionar y llegar.

¿Y si de nuevo sale mal? ¿Y si es ese otro camino equivocado que tomo?

Y muchos diréis ¿y qué más da? La vida es tropezar, equivocarse y volver a levantarse…

Pero a veces parece que ciertas personas no hacemos más que tropezar, y aunque muchos fuertes tienen la valentía y las fuerzas de levantarse y volver a intentarlo, no todos somos así.

Tengo miedo, y sobre todo me da miedo no tener fuerzas para volver a levantarme si caigo…

¿Y si nunca vuelvo a levantarme del suelo?

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